
Municipio limeño tendrá manejo en educación y voz en SedapalLa explicación de la intensidad política con la que se ha desarrollado esta campaña electoral por el sillón municipal de Lima -que ha dejado de ser meramente vecinal como en anteriores comicios- debe encontrarse quizás en dos temas fundamentales para los casi ocho millones de capitalinos.
Se trata esta vez de que el ganador, o la ganadora, de la alcaldía más importante del Perú se encargará de recibir la transferencia de la educación pública del Ejecutivo al gobierno edil, y de que el municipio limeño ingresará al directorio de la empresa Sedapal.
Esta debe ser la razón por la que figuras de tanto peso político, como Lourdes Flores y Susana Villarán, y otros como Humberto Lay y Luis Iberico, hayan emprendido una dura campaña que se asemeja a la presidencial.
Los técnicos del PPC-Unidad Nacional y de Fuerza Social ya han adelantado algo de lo que piensan hacer con la educación, pero han dicho menos de lo que tiene planeado para la administración del agua.
En el año 2011 la nueva administración edil de Lima debe elaborar el Proyecto Educativo Regional, y en el 2012 se iniciará la transferencia formal de las escuelas del Estado al gobierno metropolitano.
El presupuesto del sector Educación para las escuelas a nivel nacional es de 14,408.3 millones de soles, de los cuales 4,494.3 millones son para Lima. De ese total, el Ministerio transferirá al municipio 1,667.5 millones, los cuales se irán en su mayor parte al pago de las planillas de los maestros. “No queremos ser sólo ventanillas de pago, así que pediremos que nos transfieran otros programas del sector, como el de Alfabetización y de Formación Docente”, ha dicho Manuel Iguíñiz, experto en Educación e integrante del equipo de Fuerza Social.
La cifra que se planea entregar al gobierno edil es insuficiente para que pueda desarrollar la educación moderna que requieren los estudiantes. En Lima hay un millón 159 mil 890 estudiantes, 5,327 colegios estatales y 52,648 profesores.
El alcalde de Lima podrá autorizar los nombramientos y la contratación de docentes y podrá redistribuir las plazas para maestros, pero no podrá crear nuevas ni evaluarlos, pues las pruebas continuarán a cargo del Ministerio de Educación.
No se sabe si el municipio podrá acabar de una vez por todas con las famosas planillas fantasmas en el sector Educación. En el 2004, el entonces ministro Nicolás Lynch denunció que se había detectado unas dos mil plazas fantasmas y anunció que daría más información al respecto. Pero luego no quiso hablar más del tema.
Si estas cosas extrañas siguen produciéndose y con una parte del manejo educativo en manos del municipio, y la otra a cargo del Ejecutivo, parece que no tendrá mucho éxito el gobierno edil en esta función.
Con este panorama, la administración estatal en el Perú en lugar de ordenarse continuará dispersándose, mientras el dinero fluye a raudales para que algunos pescadores sigan ganando a río revuelto.
Si se ha decidido transferir la educación a los municipios que se entregue toda y que no se dejen las cosas para mañana, como hasta ahora ha ocurrido en muchos asuntos, entre ellos el de la descentralización.
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